Fauna: El pelao. (Parte II de II)
Tuesday, 06 de December de 2005 a las 19:07:55
Fauna urbana, segunda parte: "El ataque". Dramatización basada en hechos reales.






Giras la cabeza con furia incontrolable a la par que aceleras, el riesgo de latigazo cervical es patente, ya lo ves, ahí lo tienes:

Seat Córdoba 1.9 TDI 130cv del 2003. Serie: E.E, D.A, ABS, TCS, RadioCD, L. Antinieblas con EXTRAS: ESP, F. XENON, CLIMA, Carg6CD, Llantas Leon20v cromadas, Retr. Abatible Elec., Esferas en blanco seat sport, detalles interior y exterior cromados, spoiler, alerón, y aleta de tiburón.

Conducido por un PELAO en toda regla, sus gafas de sol y un intento de tunning, atronando con lo mejor del Techno dance progressive: 2000 Canarias, Black & Jones, Bad Habit Boys, Unusual Thing, 2 Fabiola feat. Medusa, Ian Van Dahl, De la Cruz feat, Taleesa, Absolom...

Comienzas tu ataque verbal, con furia inusitada arrojas contra su ventanilla centenares de proyectiles, pero desgraciadamente compruebas que su arma sónica también le proporciona un muro de defensa inviolable, tus proyectiles se volatilizan ante los incontables Decibelios de sus pantallas acústicas (Boss Chaos C650 1600 Watts 4 Ch) atronando, el enemigo te ignora, es más, ni te mira, sabedor de su victoria.
La munición se ha consumido, has acabado con la totalidad de la mitología y el santoral de las religiones profesadas en el planeta, la condena será eterna. Tu derrota es evidente pero no la quieres asumir, como medida desesperada, aceleras un poco más con el fin de acercarte al vehiculo precedente y así impedir que el PELAO se te meta en el carril. (Usa la fuerza, Luck…), las luces se difuminan a tu alrededor, estas al borde del salto.
La munición se ha consumido, has acabado con la totalidad de la mitología y el santoral de las religiones profesadas en el planeta, la condena será eterna. Tu derrota es evidente pero no la quieres asumir, como medida desesperada, aceleras un poco más con el fin de acercarte al vehiculo precedente y así impedir que el PELAO se te meta en el carril. (Usa la fuerza, Luck…), las luces se difuminan a tu alrededor, estas al borde del salto.

En el infinito tiempo que dura la arriesgada maniobra, hechas de menos no estar conduciendo el SIMCA 1200 (MU-6932-F, aún me acuerdo) de tus tiempos mozos que tenía la chapa del grosor de la del TITANIC y los parachoques en forma de ariete con goma en la punta para que no se rallasen (los parachoques, claro) y enviar de certero volantazo al enemigo contra la mediana y ver como tras 15 vueltas de campana se convierte en una masa ígnea y se desintegra sin causar ningún daño colateral.
Pero aquí es cuando la realidad te salta a la cara como el bicho de ALIEN, el PELAO, curtido en mil batallas, se adelanta a tu maniobra y despreciando el riesgo como "Pinito del Oro" te mete el morro en los arriesgados y escasos dos metros de separación que has dejado con el coche de adelante.
Te hace frenar bruscamente y en consecuencia que el coche que te sigue, avise amablemente de su existencia con un largo y sostenido tono de su bocina, que al mirar por el maldito espejo retrovisor conozcas a su propietario y aunque no conozcas el lenguaje de los signos comprendas perfectamente el mensaje de aprecio que te quiere transmitir.
En el infinitesimal lapso de tiempo transcurrido, el PELAO ha conseguido colocarse limpiamente delante de ti y te muestra altanero la gama posterior de luces tanto fijas como en movimiento que posee su nave, mientras percibes que el pulso rítmico que estás sintiendo es el de tu propio corazón.

Mientras se aleja, le enseñas el padrastro que te ha salido en el dedo corazón y observas como flotando en una nube de neón azul eléctrico, se aleja zigzagueando entre las otras víctimas de su ataque.
Esta amaneciendo, solo quedas tú, tu mala ostia y en la radio sonando: All you need is love. De “The beatles”.
Son las 7:28 a. m. ¿Te gusta conducir?
Son las 7:28 a. m. ¿Te gusta conducir?












GeoBitácoras: 








